Cómo Dar Consejos a los Niños
Por Naomi Aldort
Frecuentemente los padres me preguntan si hay algún momento en el que nuestra sabiduría como adultos es útil para transmitir a nuestros hijos en situaciones estresantes. Sí, obviamente nosotros tenemos experiencias y/o conocimientos que nuestro hijo no tiene y que puede ser de utilidad para él. Escoger el momento es la clave. Seguir la iniciativa de nuestros hijos es la mejor manera de conocer si nuestra intervención es apropiada y en qué momento. En general, los niños son más capaces en su habilidad de auto-curación de lo que nos damos cuenta. Un niño con confianza en sí mismo generalmente no pide ayuda. – cuando no se nos pide es mejor que no la demos.
El peor momento para dar consejos es cuando una persona (de cualquier edad) está en un estado mental de agonía y con su corazón desbordado. He visto que la mayor parte del tiempo los niños sacarán su propias conclusiones juiciosas si su expresión de dolor es completamente aceptada a través de escuchar y validar. Cuando nuestra sabiduría es esencial, ellos nos lo dejarán saber con preguntas específicas. Esto ocurre con mis hijos en el área de angustia emocional, aproximadamente una vez al año. En las áreas de aprendizaje, esto ocurre más frecuentemente.
Entonces, por qué algunos niños piden consejo más frecuentemente que otros cuando están en una situación de angustia emocional?
La confianza y credibilidad en uno mismo están presentes desde el nacimiento. Dado que algunos de nosotros hemos sido tratados con desconfianza desde la infancia, hemos aprendido a no confiar en nuestros propios sentimientos. Sucesivamente, también enseñamos a nuestros hijos a no confiar en sí mismos. Un niño que ha desarrollado un patrón consistente de necesitar el consejo de alguien más cuando las emociones están a la fila, necesita un voto de confianza de los otros. Los padres que quieren ayudar a sus hijos a redescubrir la auto confianza y auto credibilidad pueden empezar implementando los siguientes pasos:
1. Comparta con su hijo sus nuevas perspectivas y prometa escuchar sin hacer comentarios la próxima vez (A ellos les encantará!). Sea honesto y real. Usted está aprendiendo.
2. Cuando el niño exprese nuevamente la dependencia que se ha convertido en un hábito y le pregunte qué hacer, responda con la pregunta “Qué piensas?” Valide con “Estoy seguro de que tú puedes encontrar una solución”, o “Esta es una situación difícil, tómate tu tiempo”.
3. Si el niño luce muy paralizado o confundido, puede ser que él haya perdido temporalmente su confianza para generar sus propias soluciones. Usted puede ayudar con una afirmación de ánimos como “Tú eres quien sabe mejor”, o “Puedes confiar en ti mismo”. Si se mantiene sin resolver por un largo tiempo, ofrezca algunas posibilidades, terminando con “y tú debes tener otra idea mejor”.
4. Cuando recurra a dar consejo, puede utilizar algunas estrategias importantes: Ofrezca unas pocas ideas, no mostrándose especialmente favorable por ninguna de ellas. Deje saber al niño que él debe tener una mejor idea y que él debe hacer solamente lo que piense que está mejor. Sea breve y simple, evitando discursos. Hable positivamente sobre soluciones sin ofrecer juicios.
5. Gradualmente, dé menos y menos consejo y más y más votos de confianza en la habilidad de su hijo y en su rectitud.
6. Cuando su negativa a dar consejo provoca lágrimas o un berrinche, valide los sentimientos con algo como: “Tú querías que yo te diera una solución, y te sientes abandonado e indefenso. Yo te amo y sé que eres capaz...Yo sé que tú sabes qué hacer. Te debes sentir indefenso e incapaz ahora, pero tú encontrarás la respuesta”. Ante todo – escuche. El llanto hará mucho bien para restaurar la auto-confianza de su hijo. Una vez que el llanto pasa, el silencio que prosigue puede frecuentemente ayudar a su hijo a darse cuenta de las respuestas internas.
7. En un momento neutral y feliz, hable con su hijo sobre cómo le gusta ser respondido cuando está molesto, y quede claro en cualquier nueva regla que él quiera establecer. Haga esto unas cuantas veces entre episodios de enojo, pero no mientras las cosas estén emotivas.
Estas reglas no pueden ser seguidas en forma rígida. No debemos negar ayuda cuando nuestro hijo parece no estar preparado para encontrar su propia solución. Mientras ofrecemos más oportunidades para el desarrollo de su auto-confianza, también necesitamos observar y responder a sus señales de que está preparado. No podemos forzar a un niño a convertirse en emocionalmente autosuficiente. Algunas veces es compasivo liberar al niño de su dependencia en nuestro consejo; otras veces es compasivo ceder a su dependencia de nuestro consejo.
Una vez que haya conseguido ayudar a su hijo a romper el hábito de dependencia – y recuperado de su hábito de saltar a su rescate con consejos- conviértase en un respetuoso y curioso oyente. No solamente el comportamiento y bienestar emocional de su hijo van a mejorar, si no también los suyos. Recuerde, la emociones nunca están equivocadas; todos los sentimientos son innegables, reales y correctos. Las circunstancias y acciones pueden necesitar cambios, pero lo que uno está sintiendo merece ser oído y reconocido.
©Copyright Naomi Aldort
Reimpreso y revisado con permiso de The Nurturing Parent.
Vea también “Helping Children Resolve Emotional Hurts" (Ayudando a los niños a resolver heridas emocionales)
Naomi Aldort
Consejera de Crianza/Familia • Escritora • Oradora
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Traducido por Mónica Salazar, con consentimiento escrito y en coordinación con la autora.
Naomi Aldort Ph.D. es la autora de Raising Our Children, Raising Ourselves (disponible en Amazon).
Padres de todo el mundo buscan la consejería de Aldort por teléfono, en persona y a través de sus talleres. Sus columnas de consejería aparecen en revistas de crianza en Canadá, Estados Unidos, Australia, Reino Unido y están traducidas al Alemán, Hebreo, Holandés, Japonés y Español.
Naomi Aldort está casada y es madre de tres niños. Su hijo menor es el violonchelista de doce años Oliver Aldort http://www.oliveraldort.com/.
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